domingo, 14 de febrero de 2010

A SOLO UNOS DÍAS DEL INICIO DE LA "CUARESMA" CATÓLICA DEL PRESENTE AÑO 2010.









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El cercano día 17 del presente mes, será la celebración de la fiesta litúrgica del ‘Miércoles de Ceniza’, que inicia el tiempo de Cuaresma, y es oportuno comentar el simbolismo que encierra la misma y cuál es su enseñanza.
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Importante en los ‘símbolos’ es descubrir su mensaje, descifrar las palabras significativas que tiene para nosotros.
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Es notable la popularidad de esta antigua celebración. Las interminables filas de las personas que esperan ‘les impongan la Ceniza’, nos hace pensar qué involucra tal práctica, y el por qué de su devoción. Ir a recibirla sin comprender la simbología, tiene el peligro de caer en fanatismo o de un algo vacío de contenido.
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“La Ceniza” es símbolo de lo efímero, lo pasajero, una cosa que fenecerá y tiene poco valor. Ceniza es lo que queda después de la consumación del fuego sobre cosas materiales; los restos de lo que se acaba con rapidez, porque no valía mucho. Se dice que sólo quedaron las cenizas, el recuerdo de lo que existía de aquel ser que fue consumido por el fuego y las brasas. A las cenizas les llamamos ‘los restos’. Sólo un volátil y negro recuerdo de algo que tuvo vida. Cuando permanece sólo la ceniza de algo, la barremos o la esparcimos.
El significado de recibir ceniza delineada en forma de cruz, es hacernos reflexionar que nosotros, -carne, cuerpo, piel-, también nos consumiremos, por el tiempo y la muerte.
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Al rito externo se añaden las sabidas frases memorables y proféticas, llenas de esperanza: ‘Acuérdate hombre que polvo eres y en polvo te convertirás’, pero para resucitar. No es para quedarnos eternamente en ceniza; es el paso de la realidad temporal, para transformarnos en vida resucitada, por el amor y méritos de la persona de Cristo, quien vino al mundo para que ‘tengamos vida, ¡ vida en abundancia !’.
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Según la “Biblia”, algunos de sus textos nos respaldan en la práctica de cada año al recibir, en los ‘Miércoles de Ceniza’, la celebración del rito religioso. Sin embargo, el imponer la ceniza no es sacramento; es algo de menor cuantía. Es acto sencillo que debemos practicar con fe y con humildad, y que solemos denominar como ‘Sacramental’; un simple recuerdo de nuestra realidad humana, de nuestra promesa divina: ¡ Morir para resucitar..!
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En los lutos antiguos era costumbre esparcir ceniza sobre la cabeza. La costumbre de tenderse en las cenizas, era señal de que lo terreno de nuestra carne, lo pasajero de nuestro tiempo, era algo que pronto se consumiría. Recordemos que nuestra vida está colmada de símbolos. Los tenemos en nuestras casas, en el templo, en nuestras relaciones. La flor que regala el novio a su prometida, es señal y es mensaje -aunque no tenga palabras- y sabemos que quiere decir, ¡ te amo !.
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Una vela encendida es presencia de recuerdo amoroso, es el símbolo de la finitud de la vida que se consume y arde, que se derrite, como nuestra vida ‘que se gasta y desgasta’ en ofrenda y alabanzas a Dios. Y un poco de ceniza, con respeto y fe, con búsqueda del significado, es mensaje de lo pasajero del tiempo mortal de nuestro paso por este mundo. No es tristeza en sí, sino aceptación de nuestra realidad mortal, renovación de nuestra esperanza, imagen externa y gráfica de una profundización interior y espiritual.
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El símbolo que sostiene la práctica de recibir la ceniza, es la vuelta a la realidad espiritual de la solidez esperanzadora de lo realizado por Cristo en su vida, a la hora de su muerte y de su esperada Resurrección, así como un claro anuncio de nuestro propio destino.
Esta costumbre se puede convertir en algo pasajero, y esto sería entonces un símbolo sin significado, una señal ininteligible o rutina sin trascendencia vital, siendo como debe ser, la grandeza del enorme ‘Tesoro de nuestra Fe’, que portamos en vasos de barro.
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Este texto es una adaptación mía a un escrito de mi buen amigo y excompañero de Secundaria, el P. Eugenio Páramo O., S.J. de la Univ. Iberoamericana de la capital de México, a quién mucho aprecio y la mando saludos y un abrazo.
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Con un gran afecto, ALF, el 'tapatío' su amigo y seguro servidor, desde Zapopan, Jal.

2 comentarios:

Adrisol dijo...

muy interesane lo que cuentas..
siempre aprendo algo contigo!!

gracias por pasar por el blog de mi amigo chileno a dejarle unas profundas palabras!!!
sabía que lo harías..


abrazossss

Juan Carlos Araya A. dijo...

Alf muchas gracias amigo, mira que chico es el mundo y que grandes son estas redes, el día del terremoto una amiga española me llama por Face para pedirme referencias de una amiga de Chihuahua,que se encontraba viajando por Chile, no se como se mueven estas redes y desde Brasil me dan un teléfono y a los 30 minutos la madre de esta niña en México y mi amiga pudieron dormir tranquilas.
Saludos y gracias nuevamente