miércoles, 23 de septiembre de 2009

CUANDO UNO NACE CON EL VICIO DE CANTAR, ¡ HASTA QUE LA EDAD TE DEJA AFÓNICO..!










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Pues bien, mis amigos, pasó el tiempo de mis estudios hasta obtener mi Bachillerato, y al no querer seguir estudiando, tuve que meterme a trabajar casi de obrero, pero eso si, nunca dejé mi gusto por la cantada que me nació en Secundaria cuando formamos un trío que imitaba -por cierto, bastante bien-, al entonces famoso trío de "Los Panchos" recién llegados del vecino país del Norte, ya que muy pronto me volvió el gusanillo y esta vez por el 'bel canto'. Habiendo conocido a la Maestra de mi tía Lupe, que para entonces ya radicaba en Guadalajara y empezaba a dar clases particulares, inicié con ella una preparación no muy profunda pero eso si, constante, de dos o casi tres años, vocalizando bien y muy seguido, aprendiendo excelentes técnicas de respiración y reponiendo cantos y tonadas de tipo semi-clásico y algunos más populares, selectos, aunque sin el estudio del terrible ‘Solfeo de don Hilarión Eslava’, al que siempre le saqué la vuelta por no haberlo practicado desde niño, o en edad joven al menos.
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Ella era la soprano mexicana María Dolores Pedrozo, persona de edad avanzada, muy seria y formal, aunque sumamente cariñosa, y que dedicó su vida entera a dicho Arte, y con orgullo platicaba de sus triunfos en Europa, Sudamérica, en los Estados Unidos y Canadá, pero desde luego, principalmente en México, donde llegó a cantar como pareja operística del gran tenor italiano, gloria máxima de todos los tiempos, Enrico Caruso, en su única gira por nuestro país.
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Asistí a sus clases con mucha constancia y dedicación y llegué a presentar exámenes en Recitales de grupo, siempre acompañados al piano por ella misma y en conocidas obras como: Siboney (de Lecuona), Alma mía (de María Grever), Lullabi (canción de cuna), Soñó mi mente loca (de Manuel M. Ponce), El Rosario (de Nevin) y la bellísima 'Serenata' (de Franz Schubert), en otras muchas obras.
Me fue colocando y madurando la voz en buena y educada forma, permitiéndome el seguir cantando adecuadamente en muy diversas reuniones y diversas presentaciones más formales por bastante tiempo.
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Ella nos platicaba, que fue la Maestra y quién le colocó la voz al triunfador ‘Barítono de Argel’, Emilio Tuero, reconocida estrella del Cine Nacional de la Época de Oro. Lamentablemente falleció casi en forma repentina como en 1957, y con ella se terminaron mis ilusiones de seguir esos estudios ya que no me acomodé en ninguna de las otras Academias conocidas, como la del Prof. Justino Camacho Vega, ni la de la Sra. Emilia Galindo de Orozco, en donde continuaron varios de mis compañeros y buenos amigos, hasta alcanzar a llegar a la meta dos o tres al ser cantantes reconocidos profesionales, como Francisco Velasco, barítono-bajo, más tarde Director del Coro del Estado de Jalisco.
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En ese tiempo participé en algunos coros del Teatro Degollado en donde me tocó compartir con Dña. Pepita Embil, su esposo Don Plácido Domingo y en ese tiempo su joven hijo 'Placidín' Domingo Embil -el gran tenor actual de fama mundial-, y otros renombrados personajes del género chico y de Operetas con enorme público entonces, siendo un ejemplo de ello, el barítono Salvador Quirós.
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A la fecha, ya no conservo ni la fuerza ni el aire indispensables para cantar a satisfacción. Tampoco, en mi plácida y tranquila vida actual, tengo grandes oportunidades para pretender el seguir haciéndolo, aunque en reuniones de exalumnos, me lo piden y más o menos logro salir avante, con mucho más esfuerzo y buena voluntad, que facultades.
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Ahora bien, si no se aburrieron de leer estas líneas, conocieron un poco más de las juveniles locuras y curiosas aficiones de este su amigo, ALF, el 'tapatío', siempre a las órdenes de todos Ustedes.

3 comentarios:

ALF dijo...

Ja, ja, ja, ja... amig@s no se que piensen de mi si se tomaron la molestia de leer esta loquera.
Pero no me negarán que fuí, -porque ya no lo soy-, todo un estuche de 'monerías'.
Y la verdad, simplemente al recordar tanta situación vivida, como que de nuevo traigo a la mente esos hermosos años de mi juventud. ALF.

ALF dijo...

YA VEO, MEJOR TOMARON EL CAMINO DE PERMANECER CALLADOS.
CLARO ESTÁ, DE SITUACIONES TAN LOCAS COMO ESTA QUE ME TOCÓ VIVIR DE JOVEN, ES MEJOR NO OPINAR NADA Y SI ACASO, REIRSE UN POCO EN LA PROPIA SOLEDAD DE CADA QUIÉN.
¡ NI MODO..!, PARA QUE ME VAYAN CONOCIENDO EN MIS DIVERSAS FACETAS.
ABUR... ALF.

uranialu dijo...

Muy interesante su experiencia y muy enriquecedor saber que en aquellos ayeres hubo gente que triunfó en la opera y después dedicaron sus últimos años de vida a enseñar a otros, que envidia haber vivido ésa época... a mis 34 años en la actualidad, recuerdo amargamente mi paso por el Conservatorio de San Agustín, ya en mis tiempos de estudiante llamado el departamento de música de la Universidad de Guadalajara, a donde ingresé a los 19 con muchos sueños e ilusiones de cantar de forma profesional y en ésta escuela aprendí de todo menos la técnica correcta para cantar; por desgracia y por ignorancia elegí a un maestro de canto que lo que menos sabía era cantar y fue mi maldición, no pude cambiar de maestro puesto que éste poseía cierto poder dentro de la institución y para cualquier otro maestro que aceptase a sus alumnos sería meterse en menudo problema, terminé mis estudios técnicos en canto y ya ni siquiera quise titularme, salí muy decepcionada de lo que ocurría de forma interna en ésta institución; mi sueño era sacar la licenciatura en música pero ya no quise hacerlo, ¿a que aspiraba en cuanto a canto si me quedaba ahí? a obtener un papel! pero nada mas, no el aprendizaje que deseaba, continué algunos años mas en un coro, muy lindo y nos pagaban unos pesos, pero obviamente yo no era de las mejores voces, el director del coro nunca quiso ser mi maestro de canto, simplemente porque no y yo pues era una voz de relleno para sacarle la "chamba" y nada mas, irónicamente en éste coro fue donde mas aprendí de canto, mas que en la escuela, pero luego me pesó mucho el hecho de no sentir que avanzara y ser la 5ta. o 6xta. opción del director para trabajar en misas, después de las 1ras voces, a las que sustituía cuando no había nadie mas que pudiera ir... terminé por dejarlo completamente, decepcionada, con 29 años encima y con el sentimiento de haber desperdiciado mis mejores años para aspirar a "algo" en el mundo del belcanto; si hubiera tenido el dinero en mi juventud para largarme a otro lado a estudiar, lejos de ésta ciudad en donde era ya como una apestada por haber cometido el error de elegir a ése mi primer maestro!!! Hoy, 16 años después, a mis casi 35, extraño tanto cantar!!! No soy rica, sigo igual que cuando empecé, sin embargo daría lo que fuera por iniciar de nuevo y creo que lo haré, espero no errar de nuevo con mi elección y como el título de su escrito dice y me identifiqué mucho con el: "Cuando uno nace con el vicio de cantar..."