martes, 22 de septiembre de 2009

LO VIVIMOS SIN PENSAR, Y CON ALGO DE "MISTERIO".





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Entre muchos tapatíos era cosa común que corrieran consejas con leyendas de fincas misteriosas, en ellas se hablaba de aparecidos y de mil cosas extrañas. En mi familia, la más reciente experiencia fue cuando una prima hermana casada, y su familia, se cambiaron a una casona vieja, aunque muy bien conservada por la Av. L. Pérez Verdía, con el propósito de estar más cerca de donde vivía su mamá, y de inmediato, amablemente, nos ofrecieron su nueva dirección.
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Una tarde, sin primeramente llamar para avisar de su visita, dada la confianza que nos tenemos, fue mi esposa a conocer la casa y a platicar un rato, llegando a media tarde a tocar la puerta. Nadie le abrió, después de algunas llamadas, y solo distinguió muy claramente tras una de las ventanas, a una señora de edad avanzada, que le hacía algunas señas con su mano...
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En el entendido de que seguramente no se encontraba mi prima, se retiró mi esposa y fue hasta varios días después, cuando se encontraron en otro lugar, que la enteró había pasado a visitarla a su nuevo domicilio, y le comentó que la persona que se encontraba allí, - seguramente la sirvienta -, ni siquiera se molestó en abrir la puerta y solamente le hizo señas desde el ventanal.
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Fue entonces cuando mi prima, confusa y algo asustada, le dijo a mi esposa que de nuevo se estaban cambiando, ya que allí se les aparecía una "viejecita", a quien todo el mundo veía, y por lo cual seguramente les rentaban bastante barato aquel lugar.
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Como el domicilio era cerca de donde vivía mi tía, después se enteraron que aquella casa tenía esa malísima fama entre una buena parte de todo el vecindario.
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Si la protagonista no hubiese sido mi esposa, seguramente no le daría crédito al asunto, pero dadas las circunstancias del caso, no me quedó otra cosa que aceptarlo y más tarde, publicarlo.
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Tras de unas Fiestas Patrias sin mucho bombo y platillo, dado que la crisis no permite grandes cosas, y en espera de la próxima festividad por el Aniversario del egreso de nuestra querida Generación del I. de C., me despido de todas mis entrañables amistades, deseándoles lo mejor.
ALF, el 'tapatío', iniciando un bello Otoño más, en su vida.

2 comentarios:

Adrisol dijo...

que historia para hoy!!!!!!
todo un misterio que hay que creer sin dudas...

habrá que elegir mejor para la próxima, por las dudas..jaja

besos, amigo

ALF dijo...

Amiga, en tres cuartos de siglo de vida, ¡ qué de cosas le pasan a uno..!
Y asi como te comes las maduras, también te tocan a veces las verdes, je, je.
Pero todo son experiencias que te van forjando poco a poco tu carácter, hasta que se acaba este trámite y seguramente pasas a otra 'dimensión'.
Y más nos vale creerlo así.